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Llegamos a Argentina el pasado martes 5 de enero, día de Reyes, aunque este año cambiamos el pasarlo en casa y con la familia, para estar con la selección Española al completo, muy lejos de casa pero con la ilusión de perseguir nuestro sueño, el pasaporte Olímpico para los próximos Juegos de Río en agosto. Empezábamos un viaje hacia el Tour de San Luis, con más ilusión y ganas que nunca. Teníamos por delante una prueba de un día, el G.P. de San Luís y el Tour de San Luís, del 10 al 15 de enero.

La clasificación olímpica se cierra el próximo 31 de mayo y con la última lista provisional que sacó la UCI (unión ciclista internacional), España estaba clasificadaen el último puesto con opción a llevar a dos ciclistas. Como he dicho, esta lista es provisional y hay que seguir luchando hasta el último momento y seguir sumando puntos para que las selecciones que están por detrás de nosotras no nos adelanten y nos quedemos fuera de los Juegos. Como muchos de vosotros ya me habéis preguntado, los puntos se consiguen en cada competición internacional, mejor posición, más puntos y cuentan los puntos de las tres mejores ciclistas de cada país, en el caso de España, cuentan los de Sheyla Gutierrez, Ane Santesteban y los míos.

Al finalizar la temporada pasada, a penas descansé un par de semanas para preparar bien el inicio de 2016. El objetivo lo tenía claro y sabía que no iba a ser fácil. Tenía que conseguir estar a buen nivel durante gran parte del año. No estoy acostumbrada a ello, ya que normalmente me tomo con calma la primera parte de la temporada y me preparo mejor a partir de junio, cuando acabo con la universidad, pero este año es especial. Hay que entrenar mucho y sufrir mucho encima de una bici para llegar en forma a la competición y que las cosas salgan bien, para llegar a ganar o en este caso a clasificar para Río2016.

Ni siquiera dejé de entrenar el día 1 de enero. Todo esfuerzo es poco y llegaba al Tour de San Luís con buenas sensaciones. Me encontraba bien entrenando, motivada y venía a una competición con un recorrido exigente en alguna de sus etapas que marcarían diferencias y buen clima, otro factor que me favorece. Me habían dicho que el ritmo sería rápido y que muchas selecciones de sudamérica preparan esta prueba muy a fondo, y efectivamente, en las primeras etapas comprobé que casi se sufre más aquí que en las carreras en Europa, con las mejores ciclistas del panorama mundial. Aún así, mis sensaciones no eran malas y esperaba ansiosa la llegada de las etapas duras.

El martes empezaba lo bueno, pero la noche anterior me desperté con vómitos desde la una de la madrugada y no paré en todo el día. Una intoxicación alimentaria me impidió tomar la salida y me dejaba fuera de carrera. Según he visto después, está afectado gran parte del pelotón y en esta misma etapa fueron numerosas las bajas de ciclistas que estaban igual que yo.

No ha sido lo único malo para la Selección Española, el mismo día mi compañera Mavi García sufría una grave caída en la que se fracturaba la nariz y también era baja en carrera.

Una vez más, la mala suerte nos persigue, pero ahora no nos queda más que resignarnos y esperar que cambie el karma o algo así y que todo nuestro sacrificio tenga recompensa. Con la ilusión que tenía puesta en esta vuelta, se me hace duro mantenerme optimista respecto a la clasificación olímpica y he llegado a pensar si merece la pena todo el sacrificio, pero como me dicen mis compañeras, no hay que rendirse hasta el último momento.

Me tomaré unos días hasta estar totalmente recuperada y os seguiré contando a la vuelta.

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